Culminada la constitución de una sociedad o E.I.R.L en el Perú, dependerá de los mismos accionistas o titular de la empresa, respectivamente, el realizar negocios efectivos para asegurar la supervivencia de la empresa, así como la ganancia necesaria que todos desean con la actividad económica.
No obstante, puede que la empresa no obtenga las ganancias esperadas, o existan pérdidas, entre otros factores que sugieran a los accionistas o titular de la empresa que la opción más eficiente para ellos es salir ordenadamente del mercado. Así, uno de los supuestos más comunes por lo que se busca extinguir una empresa, es el estado de insolvencia.
Una empresa insolvente, o en estado de insolvencia, se manifiesta cuando no se puede cumplir con las obligaciones adquiridas con terceros y con el mismo Estado, debido a que no se cuentan con los activos necesarios para efectuar las prestaciones.
En ese sentido, una de las soluciones es el procedimiento de disolución y liquidación de la empresa, con el objetivo de proceder con la extinción de la misma Este procedimiento es la manera de terminar un negocio y distribuir sus activos a los acreedores. Una vez culminado dicho procedimiento otorgará visibilidad a las entidades del Estado, como a terceros, de que la empresa ya no se encuentra en funcionamiento.
Dicho procedimiento consta de tres fases:
- Disolución: Para comenzar el procedimiento, debe realizarse un acuerdo para disolver la empresa en la Junta General de Accionistas, o debe tomarse dicha decisión por parte del titular de la E.I.R.L. Luego, se debe inscribir dicha disolución en Registros Públicos, con el objetivo de visibilizar dicha decisión.
- Procedimiento de liquidación: Efectuada la inscripción de la disolución en Registros Públicos, la Junta General de Accionistas o el titular de la empresa deberán designar a un liquidador, quien actuará en nombre de la misma para llevar a cabo este procedimiento. En el caso que, una vez pagadas todas las deudas ante terceros y con el Estado, se podrán distribuir los activos sobrantes entre los accionistas o podrá adueñarse de ellos el titular.
- Extinción: Después de que los activos de la empresa sean vendidos y las deudas sean pagadas, la compañía cerrará oficialmente, lo cual implica que la empresa desaparecerá legalmente. Durante este proceso, solo se debe presentar una copia del registro de la empresa que certifique su extinción. Esta responsabilidad recae en el liquidador, quien debe estar inscrito en el Registro Público y en la Sunat. Durante esta etapa, el liquidador tiene un plazo máximo de 60 días hábiles para completar la extinción total de la empresa.
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Foto: Elcato.org